La freidora es un elemento presente en la mayoría de las cocinas, un electrodoméstico muy útil pero a su vez un gran acumulador de suciedad y grasa. En el post de hoy vamos a explicar cómo deberíamos limpiar una freidora ya que es muy importante que dónde preparamos la comida siempre se encuentre en un estado de limpieza impoluta.
El primer paso para poder empezar a limpiar la freidora es desconectarla y dejarla enfriar. Una vez se encuentre completamente fría, debemos verter el aceite en algún tipo de recipiente para reciclarlo o reutilizarlo posteriormente.
Una vez guardado el aceite, llenamos la cubeta del aceite de agua caliente y jabón y la dejamos con la mezcla unos 20 minutos. Pasado el tiempo deseado, retiramos el jabón con una esponja y agua y secamos la cubeta. Si de lo contrario, la cubeta del aceite de tu freidora no se puede desmontar, realiza el mismo proceso del agua y jabón y seguidamente enciende la freidora durante media hora. Aún y así, si después de este proceso aún sientes que tiene un olor muy fuerte puedes hacer una mezcla de agua y vinagre y ponla a hervir por 20 minutos.
Si por el contrario tu freidora es de una sola pieza y has tenido que encenderla para poder limpiarla, espera a que se vuelva a enfriar una vez pasado el tiempo necesario y retira la grasa restante con papel de cocina y agua caliente. Una vez hecho todo esto debería estar ya reluciente, pero si no es así y aún queda suciedad muy incrustada puedes hacer una mezcla de bicarbonato y agua y rascar las zonas con una espátula de plástico.
Por último debemos limpiar el cestillo y para ello solo ocuparemos el lavavajillas a máxima temperatura o lo lavaremos a mano en agua caliente.
