Muchas veces no tenemos el tiempo suficiente para limpiar nuestro hogar o desconocemos cuáles son los métodos más eficientes para cada uno de nuestros muebles, electrodomésticos o materiales del hogar, en general. A continuación les mostramos 10 trucos rápidos para que puedas mantener tu hogar limpio.

Alfombra siempre impecable: ¡algo que parece imposible pero no lo es! Hacemos una mezcla con agua tibia, un chorro de amoníaco y un pepino en forma de zumo. Lo mezclamos en un cubo y empapamos en él un trapo. Después, lo pasamos por la superficie de la alfombra y verás como recoge la suciedad acumulada, dejándola brillante y limpia.

Mamparas de ducha sin manchas: el aceite de bebé es ideal para que puedas conseguir unos cristales resistentes a la suciedad y al empañamiento.

Muebles de baño brillantes: calienta vinagre blanco y aplícalo con un paño seco, de esta manera harás renacer de las cenizas tanto su color como su brillo.

Olvida los hongos en el baño: coge un cubo y llénalo con agua, un chorro de cloro y un puñado de sal. Mezcla esta solución y frota con un cepillo. Cuando acabes ventila bien el baño para que el olor no quede impregnado.

Elimina el óxido de los metales: prueba a frotar los productos que tengas oxidados con una cebolla partida por la mitad y después frótalos con jabón y sécalos para mantenerlos brillantes y sin óxido.

Deja tu horno como nuevo: en este caso nuestro truco casero consiste en hacer una mezcla de agua y bicarbonato en el horno caliente. Déjalo actuar a temperatura media durante al menos una hora. Después pasa un trapo húmedo para retirar los restos.

Muebles de bambú brillantes: Recupera el brillo de los muebles frotándolos con un limón por la superficie.

Recupera tus cortinas de la ducha limpias: Prueba a sumergir las cortinas en un cubo con lejía y algo de detergente. Después enjuágalas, cuélgalas de nuevo y verás el resultado.

Escobas y cepillos de barrer: Para recuperar el estado de éstos, introdúcelos en un cubo con agua y un chorro de amoníaco. Déjalo un rato y después enjuágalo con agua. Ante de usarlo sécalo.

¿Te atreves a incorporar estos trucos en tu limpieza cotidiana? ¡Pruébalos y si te convencen compártelos con tus familiares y amigos!