Los grafitis y otras pintadas son problema que ha pasado a formar parte de la imagen de las ciudades. Las fachadas o vagones de tren por ejemplo; son elementos que se ven muy afectados por estas prácticas y que derivan en denuncias a los ayuntamientos. Actualmente por suerte, empiezan a surgir soluciones externas a la vía administrativa.

Los elementos que componen la pintura suelen ser químicos y ácidos que penetran en la superficie de las paredes. Es por eso que se han inventado productos que protegen las superficies e impiden que la pintura penetre, facilitando así la limpieza.

Estos productos se acostumbran a vender en botellas de 5 a 15 litros y se aplican con la superficie previamente limpia. Garantizan una protección de unos 5 años.

Algunos errores comunes a la hora de limpiar pintadas son: esperar demasiado tiempo y utilizar productos equivocados que acaban dificultando y encareciendo más la limpieza.