Una limpieza integral se refiere al conjunto de actividades completas que no sólo desinfectan la superficie visible, sino que atacan a las bacterias que están fuera del alcance de la vista.

Dependiendo de las dimensiones del espacio y su accesibilidad, será más o menos fácil llevar a cabo esta limpieza. También es diferente según el tipo de superficie o material, ya que no es lo mismo planificar la limpieza del suelo de una oficina que la superficie de una nave que tiene actividades de construcción.

Estas limpiezas tan profundas se pueden hacer con más o menos regularidad, además, también hay que tener en cuenta que cambiará su uso según la intensidad de utilización del espacio. Aquí os dejamos algunos consejos y aspectos a tener en cuenta:

  • Podemos hacer una limpieza integral una vez al año, una vez cada 3 años o una vez al mes, por ejemplo.
  • Los espacios que necesitan mayor constancia son los quirófanos, donde los procedimientos de desinfección son un elemento básico.
  • Para desarrollar una perfecta limpieza integral habrá una planificación previa con maquinaria y un equipo de profesionales especializados en este tipo de limpiezas.
  • Cuando al uso de los productos, se deben conocer los protocolos de cada tipo de instalación o espacio, sobre todo a la hora de aplicar productos químicos u otros procedimientos como la limpieza cetogénica.
  • La gestión de los residuos es la tarea final imprescindible en todo proceso de limpieza integral. Una buena gestión debe tratar el producto y verterlo donde es debido.